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Salud hormonal · 11 min de lectura

Tiroides: qué hace en tu cuerpo y cómo entender tu analítica

Cansancio que no se va, estreñimiento, el colesterol que sube sin motivo, frío constante, peso que no se mueve. Son síntomas tan comunes que casi siempre se atribuyen a otra cosa. Por eso hay quien tarda años en llegar al diagnóstico.

Una glándula pequeña que toca todo

La tiroides produce dos hormonas, la T4 o tiroxina y la T3 o triyodotironina. Sus efectos empiezan en el feto y no paran hasta el final de la vida. Durante el embarazo son imprescindibles para la formación del tejido nervioso y esquelético y para el desarrollo del cerebro; unos niveles inadecuados, si no se tratan, pueden dejar secuelas graves. Después del nacimiento dirigen el crecimiento óseo hasta la adolescencia.

Ya en el adulto, su radio de acción es enorme:

  • Sistema nervioso: mantienen las funciones cerebrales y acortan el tiempo de reacción de los reflejos.
  • Corazón y arterias: aumentan las pulsaciones por minuto y producen vasodilatación periférica.
  • Respiratorio: incrementan el volumen respiratorio por minuto.
  • Digestivo: intervienen en la absorción intestinal, en la secreción y en la motilidad del tracto digestivo. Por eso el estreñimiento es uno de los síntomas del hipotiroidismo.
  • Músculo y hueso: favorecen la contracción muscular y la mineralización ósea, actuando sobre osteoclastos, osteoblastos y condrocitos.
  • Reproductor: en el hombre favorecen la producción de esperma; en la mujer actúan sobre la maduración del folículo y la ovulación.
  • Endocrino: son necesarias para que funcionen bien otros ejes hormonales.

Ese apartado digestivo explica algo que veo a menudo: personas que llevan tiempo con estreñimiento y digestiones lentas y a las que nadie ha mirado la tiroides.

El termostato del cuerpo

El metabolismo basal es la energía que gastas en reposo, en ayunas y en condiciones de neutralidad térmica. Ronda las 1.600 a 2.200 kcal diarias en una persona de 70 kg y supone entre el 60 % y el 70 % de todo tu gasto energético. Se relaciona más con la masa magra que con la grasa, y varía entre individuos hasta en 600 kcal.

Aquí viene el dato que lo cambia todo: en hipotiroidismo, el metabolismo basal puede caer hasta un 40 %. No es una cuestión de fuerza de voluntad ni de comer menos: es que el motor va a menos revoluciones.

El mecanismo es el consumo de oxígeno. Un exceso de hormona tiroidea puede elevarlo más de un 50 %, y un defecto reducirlo hasta un 40 %. Como ese consumo genera calor, la tiroides acaba regulando tu temperatura corporal. De hecho, ante la fiebre el cuerpo transforma T4 en T3 reversa, menos activa, bajando así la temperatura: un termostato natural.

Un dato que conviene tener claro: el metabolismo basal no difiere de forma significativa entre personas delgadas y personas con obesidad.

Qué cambia en el metabolismo

Las hormonas tiroideas intervienen en casi todas las rutas:

  • Grasas. Estimulan la lipólisis y la beta-oxidación de ácidos grasos. Reducen el colesterol en sangre porque favorecen su eliminación por la bilis y aumentan la expresión de receptores de LDL.
  • Glucosa. Facilitan su absorción en intestino, músculo y tejido adiposo, refuerzan la acción de la insulina y pueden aumentar la sensibilidad a ella.
  • Proteínas. Intensifican tanto su formación como su degradación.
  • Vitaminas. Participan en la transformación del caroteno en vitamina A. Un exceso mantenido de hormona tiroidea puede provocar déficits vitamínicos.
ÓrganoQué hacen allí las hormonas tiroideas
HígadoAumentan el reciclaje de lípidos. Si faltan, el colesterol y los triglicéridos se disparan
MúsculoMejoran el metabolismo oxidativo, la sensibilidad a la insulina y la contracción muscular
Tejido adiposoGeneran energía incrementando la ruptura de la grasa
Corazón y arteriasMejoran la contracción y la funcionalidad cardíaca, y el retorno venoso
PielMejoran el riego y el crecimiento del pelo, y evitan la acumulación de agua en los tejidos
RiñónPromueven la diuresis y aumentan el flujo sanguíneo renal

Efectos de las hormonas tiroideas sobre los principales órganos.

Quién manda: el eje hipotálamo-hipófisis-tiroides

El hipotálamo libera TRH, que estimula a la hipófisis para que produzca TSH, y la TSH ordena a la tiroides fabricar T3 y T4. Cuando la T3 llega de vuelta al hipotálamo y a la hipófisis, frena la producción de TRH y TSH. Es un circuito de retroalimentación negativa, igual que un termostato de casa.

Y hay un detalle que explica por qué tu médico se fija tanto en la TSH: la relación entre la T4 libre y la TSH es logarítmica. Pequeños cambios en la T4 provocan variaciones muy grandes en la TSH. Eso convierte a la TSH en un detector extraordinariamente sensible: se mueve antes y más que las demás.

Cómo leer los patrones de una analítica

Las alteraciones tiroideas pueden ser por exceso —hipertiroidismo— o por defecto —hipotiroidismo—, y existen formas subclínicas, sin síntomas, que solo se detectan en el análisis. Estos son los patrones:

TSHT4 libreT3 libreQué indica
NormalNormalNormalEutiroidismo (función normal)
BajaAlta o normalAltaHipertiroidismo primario
BajaNormalNormalHipertiroidismo subclínico
AltaNormalNormalHipotiroidismo subclínico
AltaBajaBaja o normalHipotiroidismo primario
AltaAltaAltaResistencia a hormonas tiroideas
Normal o altaAltaAltaHipertiroidismo secundario, con función hipotálamo-hipofisaria alterada
Baja o normalBajaBajaHipotiroidismo central, con función hipotálamo-hipofisaria alterada

Adaptado de Santiago-Peña (2020). La interpretación siempre depende del contexto clínico completo: estos patrones sirven para entender tu informe, no para sustituirlo.

Por qué tu colesterol puede depender de tu tiroides

Esta es una de las conexiones menos conocidas y de las más útiles. Si las hormonas tiroideas regulan los receptores de LDL y el reciclaje hepático de lípidos, una tiroides lenta se traduce directamente en el perfil lipídico:

SituaciónColesterol totalLDLHDL Triglicéridos
Hipotiroidismo subclínicoAlto o sin cambiosAlto o sin cambiosSin cambiosSin cambios
HipotiroidismoAltoAltoBajoSin cambios
Hipertiroidismo subclínicoBajo o sin cambiosBajo o sin cambiosBajo o sin cambiosSin cambios
HipertiroidismoBajoBajoBajoVariable

Adaptado de Espinosa de Ycaza (2018).

Traducido: si tu colesterol ha subido sin que hayas cambiado nada en tu alimentación, merece la pena mirar la tiroides antes de asumir que es cosa de la dieta. Y al revés: corregir la función tiroidea puede mover el perfil lipídico más que cualquier ajuste de menú.

Algo parecido pasa en el sistema cardiovascular: el hipotiroidismo se asocia a frecuencia cardíaca baja, disfunción diastólica, hipertensión diastólica y mayor rigidez arterial, mientras que el hipertiroidismo eleva la contractilidad y el gasto cardíaco.

Por qué tanta gente tarda años en el diagnóstico

Fatiga, cambios de peso, alteraciones del ánimo, estreñimiento, frío. Son síntomas tan inespecíficos que se atribuyen al estrés, a la edad, a dormir mal o a comer regular. Nadie piensa en una glándula de treinta gramos. A eso se suma que en algunas zonas el acceso a pruebas y tratamientos no es igual para todo el mundo.

Y por eso el análisis importa tanto: las formas subclínicas no dan síntomas. Solo aparecen en la bioquímica.

Qué te llevas de aquí

  • La tiroides no regula solo el peso: toca el corazón, el intestino, el hueso, la piel, el ánimo y la fertilidad.
  • En hipotiroidismo el metabolismo basal puede bajar hasta un 40 %. Eso es fisiología, no falta de disciplina.
  • El estreñimiento persistente puede tener detrás una tiroides lenta.
  • Un colesterol que sube sin explicación merece que se descarte la tiroides.
  • Hay alteraciones que no dan ningún síntoma y solo se ven en el análisis.

Mi trabajo empieza donde termina el informe: adaptar tu alimentación a lo que tu tiroides está haciendo y ocuparme de lo que la disfunción arrastra —el estreñimiento, el perfil lipídico, la energía—, que es justo lo que suele quedarse sin atender.

Escrito por Gloria Tomás Giménez Técnica Superior en Dietética

Referencias

  1. Santiago-Peña LF. Fisiología de la glándula tiroides. Disfunción y parámetros funcionales de laboratorio en patología de tiroides. Rev ORL. 2020;11(3):253–257.
  2. Espinosa de Ycaza AE. Mujer, corazón y tiroides. Rev Colomb Cardiol. 2018;25(S1):42–48.
  3. Boelaert K, Franklyn JA. Thyroid hormone in health and disease. J Endocrinol. 2005;187:1–15.
  4. Obregón MJ. Obesidad, termogénesis y hormonas tiroideas. Rev Esp Obes. 2007;5(1):27–38.
  5. Lam de Calvo O, Castillejo de Santos L. Expertos en fisiología: resumen de lo que debes saber de las hormonas tiroideas. Rev Med Cient. 2020;3(2).
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  9. Hawkins Carranza F, Guadalix Iglesias S, Martínez Díaz-Guerra G, et al. Hormonas tiroideas, TSH, cáncer de tiroides y huesos en mujeres pre y posmenopáusicas. Rev Osteoporos Metab Miner. 2017;9(2). doi:10.4321/s1889-836x2017000200006
  10. Jiménez-Ibáñez LC, Conde-Gutiérrez Y, Torres-Trejo JA. Hipotiroidismo asociado con infertilidad en mujeres en edad reproductiva. Ginecol Obstet Mex. 2021;88(5). doi:10.24245/gom.v88i5.3156
  11. Bernal Carrasco J. Hormonas tiroideas y desarrollo cerebral. Rev Esp Endocrinol Pediatr. 2014;5(2).
  12. Hennemann G, Docter R, Friesema E, et al. Plasma membrane transport of thyroid hormones and its role in thyroid hormone metabolism and bioavailability. Endocr Rev. 2001;22(4):451–476.
  13. Hiatt JL, Gartner LP. Texto atlas de histología. 2.ª ed. México D. F.: McGraw-Hill; 2002.

¿Tienes una alteración tiroidea diagnosticada?

Hay una parte que el tratamiento no cubre —el estreñimiento, los lípidos, la energía— y esa es la que trabajo yo.