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Salud hormonal · 10 min de lectura

Estrógenos y fitoestrógenos: lo que cambia en el cuerpo de la mujer

Los estrógenos condicionan mucho más que el ciclo menstrual: hueso, corazón, piel, ánimo y suelo pélvico. Cuando bajan, se nota en todo eso a la vez. Y entonces aparece la pregunta: ¿puede la alimentación hacer algo? La respuesta honesta tiene matices.

Qué son y dónde se fabrican

Los estrógenos son hormonas sexuales esteroideas, derivadas del colesterol, presentes en hombres y mujeres, pero en mucha mayor medida en ellas. Se producen sobre todo en los ovarios, aunque también en las glándulas suprarrenales, el cerebro, el tejido adiposo, la piel y, durante el embarazo, la placenta.

Necesitan estar en equilibrio. Su déficit trae sofocos, osteoporosis, alteraciones del sueño y del ánimo. Su exceso no es inocuo: se relaciona con síndrome premenstrual, dismenorrea, endometriosis y, en el extremo, se considera un factor principal en el origen del cáncer de útero.

El cambio que casi nadie explica: de dónde salen según la etapa

Lo interesante no es solo que bajen con la menopausia, sino que cambia la fábrica. La síntesis depende de unas enzimas, las aromatasas —citocromos P450—, y su localización se desplaza con los años.

1

Premenopausia

Las aromatasas se concentran en el ovario. Es una producción endocrina, regulada por la hormona folículo estimulante.

Ovarios
2

Transición menopáusica

Empieza el relevo: la producción pasa de endocrina a paracrina, es decir, de síntesis ovárica a síntesis en los tejidos.

Ovarios y suprarrenales
3

Posmenopausia

La síntesis es ya extraovárica, y no la regula la FSH sino citoquinas, factores de crecimiento y glucocorticoides.

Tejido adiposo y piel

Desplazamiento de la síntesis de estrógenos según la fase, a partir de Copola, Nader y Aguirre (2005).

Esto tiene una consecuencia práctica que sorprende a mucha gente: después de la menopausia, a mayor cantidad de tejido adiposo, mayor producción de estrógenos. La grasa deja de ser un depósito pasivo y pasa a ser tejido endocrino.

Qué se resiente cuando bajan

En 1953, Kupperman y Blatt propusieron un índice para medir la intensidad de los síntomas del climaterio: once indicadores, cada uno puntuado según sea leve, moderado o intenso. Hasta 19 puntos se consideran síntomas leves; entre 20 y 35, moderados; a partir de 35, intensos.

SíntomaLeveModeradoIntenso
Sofocos y calores4812
Entumecimiento246
Hormigueo246
Insomnio246
Nerviosismo246
Depresión123
Fatiga123
Dolor muscular y articular123
Dolor de cabeza123
Palpitaciones123
Zumbido en los oídos123

Índice de Kupperman-Blatt (1953). Es una herramienta de valoración clínica: mide la intensidad de los síntomas, no diagnostica nada por sí sola.

Más allá de ese listado, el descenso también se nota en la piel —los estrógenos estimulan la formación de colágeno—, en el suelo pélvico, en la mucosa vaginal, en el metabolismo de las grasas y del colesterol, y en el hueso: durante los tres o cuatro primeros años de menopausia hay una pérdida de masa ósea cuya velocidad depende de los antecedentes, la constitución, la alimentación y el ejercicio de cada mujer.

Y no ocurre solo con la menopausia natural. También hay caída de estrógenos tras una menopausia quirúrgica, tras radioterapia o quimioterapia, o como efecto secundario del tratamiento del cáncer de mama.

Los fitoestrógenos: qué son y dónde están

En las plantas existen compuestos con una estructura parecida a la del estradiol, capaces de interactuar con los receptores de estrógeno. Se agrupan en dos familias principales.

Isoflavonas

Genisteína · Biochanina A · Daidzeína

Polifenoles con grupos cetónicos y estructura similar al estradiol. Se encuentran en las legumbres y en el trébol rojo.

Lignanos

Enterolactona · Enterodiol

Presentes en la linaza, el sésamo, las frutas y los cereales integrales. Es tu microbiota intestinal la que los convierte en compuestos con actividad estrogénica.

Ese último detalle importa: sin una microbiota adecuada, los lignanos no llegan a transformarse.

Y ahora la pregunta difícil: ¿funcionan?

Aquí es donde conviene ser honesta. Hay literatura abundante y va en varias direcciones a la vez. Una búsqueda en PubMed devuelve más de 11.000 artículos sobre efectos de fitoestrógenos, pero solo unos 900 son ensayos clínicos y apenas 368 incluyen comparación con placebo. El volumen de publicaciones no equivale a evidencia sólida.

A favor. Se ha descrito que actúan en el organismo de forma similar a los estrógenos, lo que resultaría especialmente útil en la menopausia. Una revisión sobre suplementación con isoflavonas de soja encontró mejora en la calidad de vida y el bienestar general, aunque los efectos no fueron uniformes entre estudios.

En contra. Un ensayo cruzado con 62 mujeres posmenopáusicas sintomáticas, que compararon 114 mg de isoflavonoides frente a placebo durante tres meses midiendo con el índice de Kupperman, concluyó que los isoflavonoides puros no aliviaron los síntomas subjetivos de la menopausia.

Con cautela. Un estudio de 1995 en ratas describió posibles efectos adversos sobre el ciclo reproductivo. Y un trabajo de 2008 recogió tres casos clínicos —una mujer posmenopáusica y dos con dismenorrea severa— que mejoraron al dejar de tomar soja.

Sobre la fertilidad, en cambio, el panorama es más tranquilizador: un estudio sobre consumo de soja en mujeres que buscaban embarazo no encontró que las isoflavonas la afectaran negativamente.

Que haya miles de artículos publicados no significa que haya una respuesta clara. A veces significa justo lo contrario.

Qué te llevas de aquí

  • Los estrógenos hacen mucho más que regular el ciclo, y su descenso se nota a la vez en hueso, piel, ánimo, suelo pélvico y metabolismo.
  • Tras la menopausia el cuerpo sigue fabricándolos, pero en otro sitio: sobre todo en el tejido adiposo y la piel.
  • Los fitoestrógenos en cantidades normales de la dieta son seguros, y los alimentos que los contienen —legumbres, linaza, sésamo, cereales integrales— son buenos por muchas otras razones.
  • Como suplemento, la evidencia es contradictoria y los efectos a largo plazo necesitan más ensayos controlados. No es lo mismo comer legumbres que tomar comprimidos de isoflavonas.

Si estás en menopausia, en tratamiento hormonal o has pasado por un cáncer de mama, los fitoestrógenos requieren una valoración individual. Ahí es donde entra mi trabajo: decidir contigo qué tiene sentido en tu caso y qué no.

Escrito por Gloria Tomás Giménez Técnica Superior en Dietética

Referencias

  1. Copola F, Nader J, Aguirre R. Metabolismo de los estrógenos endógenos y cáncer de mama. Rev Med Urug. 2005;21(1).
  2. Kupperman HS, Blatt MHG, Wiesbader H, Filler W. Comparative clinical evaluation of estrogenic preparations by the menopausal and amenorrhoeal indices. J Clin Endocrinol Metab. 1953;13:688–703.
  3. Nikander E, Kilkkinen A, Metsä-Heikkilä M, et al. A randomized placebo-controlled crossover trial with phytoestrogens in treatment of menopause in breast cancer patients. Obstet Gynecol. 2003;101(6):1213–1220.
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¿Estás en menopausia y no sabes por dónde empezar?

La alimentación tiene mucho que decir en esta etapa. Lo vemos en consulta con tu caso concreto.